Para los días
el 9, 10, 11 y el 12 de abril de 2018 el Juez Segundo Especializado de
Antioquia, Jaime Herrera Niño, programó la continuación de la audiencia de
preparación de juicio que se sigue en contra del ganadero Santiago Uribe Vélez
por su presunta participación en la conformación y financiamiento de grupos
paramilitares en Yarumal, Antioquia, siendo el principal Los Doce Apóstoles,
que tuvo como particularidad que fue liderado por un sacerdote.
Coronel Alberto Rodríguez Camargo
El lunes 9 de
abril fueron interrogados el coronel Alberto Rodríguez Camargo, exdirector de
la Policía de Antioquia, entre enero de 1994 y enero de 1995, y el teniente
coronel Germán Morantes Hernández, quien fue encargo del Batallón Girardot, con
jurisdicción en Yarumal.
El coronel
Alberto Rodríguez Camargo reconoció que tuvo bajo su jurisdicción al municipio
de Yarumal, lo cual coincide con el tiempo que estuvo encargado del Distrito el
teniente Juan Carlos Meneses Quintero, quien le reportaba mediante boletines
las novedades ocurridas en los municipios de Angostura, Campamento, Valdivia y
Yarumal.
El fiscal
delegado ante la Corte Suprema de Justicia, Carlos Iván Mejía Abello, le puso
de evidencia al coronel Rodríguez Camargo como sí tuvo conocimiento de lo que
sucedía en Yarumal, pero él no lo recuerda. Incluso en varias declaraciones
Meneses Quintero menciona que su superior tenía conocimiento del apoyo que la
Policía Nacional le debía brindar a los grupos paramilitares Autodefensas del
Norte Lechero, en la zona rural, y Los Doce Apóstoles, en la zona urbana.
Uno de los acuerdos a los que llegó Meneses con Álvaro Vásquez Arroyave,
conocido como «El Financista», fue que el contacto para los
operativos sería alias Rodrigo, como era conocido Jorge Alberto Osorio Rojas, el encargado de
las Autodefensas del Norte Lechero, como se conocía al frente rural de Los Doce
Apóstoles. Para facilitar dicho encuentro Vásquez arrendó un cuarto que quedaba
justo contiguo a la Estación de Policía, en la calle 19 entre carreras 20 y 21.
De esa guarida tuvo conocimiento el capitán Pedro Manuel Benavides. Así se lo
dijo Meneses a la periodista Olga Behar [ver libro El clan de Los Doce
Apóstoles]:
[…] al comando de Policía entra uno por
arriba, lo que sería un primer piso, pero debajo hay un almacencito, y ese
almacencito lo había alquilado Álvaro Vásquez en la época que Benavides era el
comandante. Vásquez era el financista del grupo paramilitar y él lo alquiló
para que Rodrigo, que era la mano derecha de Santiago, tuviera comunicación con
el comandante de la Policía, porque ese cuarto comunicaba directamente con la
pieza del comandante por una puertica, por la parte de atrás. Cuando yo le
recibí el mando a Benavides, ya funcionaba esa comunicación entre las dos
habitaciones.
[…] Allanan el cuarto que queda en la parte
baja de donde estaba ubicado el Comando de la Policía, y allí encontraron la
documentación de Rodrigo, también encontraron uniformes, botas, unas hamacas,
un poco de gorras, ropa negra, pero armas no…
El sitio en donde alias Rodrigo organizaba todos los operativos rurales,
e incluso urbanos, quedó al descubierto con el allanamiento organizado desde
Medellín por el Departamento Administrativo de Seguridad –DAS-, solicitado por
el alcalde de Yarumal 1992-1994, Cecilio Hernán Alzate Casas –como quedó
consignado en una entrevista que me concedió. Allí encontraron prendas
militares y la cédula de Osorio Rojas.
En un folio de vida llevado por la Policía Nacional, sobre el desempeño
del capitán Juan Carlos Meneses Quintero, firmado por el coronel Rodríguez
Camargo, con fecha del 11 de marzo de 1994, aparece la siguiente anotación: “el Comando del Departamento le concede una
felicitación especial por su interés, iniciativa y empeño en el cumplimiento de
las órdenes, al haber logrado ser el primer comandante de la zona en cumplir
con la pintura de los vehículos de acuerdo a la orden de la DIPON”.
En declaración del testigo Alexánder de Jesús Amaya
Vargas, adscrito a la Policía en Yarumal, quien actuaba como escolta del
capitán Meneses Quintero, sostuvo:
[…]
una vez el Teniente Meneses me llevo a una reunión que se efectuó en La
Carolina, no me acuerdo de la fecha, inclusive ese grupo le dieron plata para
pintar los carros de la policía estaban pintados de negro y blanco y le habían
a cambiar de color verde y blanco […]
Sobre cómo
obtuvo dicho dinero el capitán Meneses, Comandante de Estación en Yarumal en
1994, para pintar las patrullas, le dijo a la Fiscalía:
"[…] yo fui y Santiago Uribe Vélez me entregó este dinero para las
patrullas, él me hace mención de la lista y me muestra la lista que ya el
capitán Benavides me había dicho que existía, una lista de personas integrantes
de grupos delincuenciales, guerrilla, atracadores, expendedores de
alucinógenos, consumidores, ladrones (...) esa lista Santiago ya me la muestra y me dice vea Teniente esta es
una lista; había alrededor de 20 a 25 personas en esa lista, esta es la lista
de personas que son colaboradores de la guerrilla y son las personas que hay
que ubicar para asesinar.
El coronel Rodríguez Camargo manifestó ante la audiencia asistenta al
Palacio de Justicia que él pidió el retiro de la Policía Nacional, al no haber
ascendido a General, reclamándole al entonces director general Rosso José
Serrano. Lo que olvida el coronel es el reporte del periódico El Tiempo del 30 de julio de 1996 en
donde se informó: “(…) el coronel
Alberto Rodríguez Camargo (…) no podrá portar más el uniforme policial llevaban
en promedio 25 años en la institución armada. La decisión fue tomada con base
en el Decreto 2010, expedido el 16 de abril de 1995 por el presidente Ernesto
Samper, y por el cual la Dirección de la Policía determina el retiro
discrecional y la declaratoria de insubsistencia. Es una manera de hacerles
frente a los oficiales, suboficiales y policías ineficientes o corruptos que,
ante la falta de evidencias en su contra y amparados en el derecho a permanecer
dentro de la institución por un lapso mínimo de 15 años antes de ser llamados a
calificar servicios, se habían convertido en inamovibles en sus cargos”. [Leer nota de El Tiempo]
Coronel Germán
Morantes Hernández
Por su parte, el coronel Morantes Hernández, quien tenía a su cargo el
centro de operaciones La Marconi, en Yarumal, en donde acampaban tropas del
Batallón Pedro Nel Ospina, compañía Albán, no recuerda la masacre de cinco (5)
jóvenes en el municipio de Entrerríos, procedentes de Yarumal, quienes fueron
asesinados por el capitán Rafael Herney González Pérez, conocido como el «capitán
Represa»,
quien fue aliado de Los Doce Apóstoles y amigo personal del sacerdote Gonzalo
Javier Palacio Palacio. El alcalde Alzate Casas recuerda ese hecho:
[…] Yo recuerdo
que en mi segunda alcaldía siendo Secretario de Gobierno, Evelio Brand Vergara,
me tocó denunciar un hecho en que el Ejército asesinó cinco muchachos, uno de
ellos de Tarazá, y los hicieron pasar como guerrilleros. Yo lo denuncié con
mucha claridad. Eso llevó a que la Fiscalía encontrara a los responsables y la
misma Brigada los llevara a Consejo de Guerra, estando involucrados veintitrés
militares […] Los encontraron en Entrerríos. Yo llamé al Personero de Medellín,
que era amigo mío, a ver si los identificaban y precisamente eran los muchachos
de Yarumal. Los enterraron con camuflados militares y armas, haciéndolos pasar
por insurgentes.
La noticia de las bajas de los presuntos guerrilleros fue recogida por
el periódico El Colombiano en su
edición del 17 de diciembre de 1992: “fueron
sepultados como NN en el municipio de Entrerríos los cinco guerrilleros del EPL
abatidos en un enfrentamiento registrado […] hacia las 9:00 de la noche del
martes, en la vereda El Zancudo, entre los disidentes del EPL y tropas del
Batallón Pedro Nel Ospina, adscrito a la Cuarta Brigada del Ejército”.
La Sala de
Justicia y Paz del Tribunal Superior de Medellín, dentro del fallo de condena
por el asesinado del abogado Jesús María Valle Jaramillo, ordenó investigar,
además del exgobernador Álvaro Uribe Vélez, al coronel Germán Morantes
Hernández, por las masacres de El Aro y La Granja, en Ituango, las cuales
fueron cometidas por hombres de las Autodefensas Unidas de Colombia, al mando
de Salvatore Mancuso.
Coronel Pedro Manuel Benavides Rivera
La vida del
teniente Juan Carlos Meneses Quintero, quien estuvo en Yarumal entre el 8 de
enero y mediados de marzo de 1994, se encuentra marcada por su paso en el
Distrito 7 de Policía de Yarumal, en donde sucedió a Pedro Manuel Benavides
Rivera, quien estuvo en el cargo desde abril de 1993 hasta el 7 de enero de
1994, siendo, presuntamente, la primera ficha en colaboración con el grupo
paramilitar de Los Doce Apóstoles y su relación con el ganadero Santiago Uribe
Vélez.
En declaración
rendida el martes 10 de enero, en la sala 9 del piso 18 del Palacio Justicia de
Medellín, el coronel Benavides negó cualquier relación con Los Doce Apóstoles,
nombre que él dice le fue puesto por los medios de comunicación ante la captura
del sacerdote Gonzalo Palacio. Para él no hubo ningún grupo.
Lo que olvida el
coronel es la existencia de una grabación que le realizó subrepticiamente Juan
Carlos Meneses Quintero, en donde quedó en evidencia que Benavides sí hizo
parte de Los Doce Apóstoles, le prestó ayuda a Santiago Uribe Vélez y a sus
hombres y que, posteriormente, cuando salió de Yarumal, mantuvo contacto con
los hermanos Uribe Vélez, siendo Álvaro presidente, para cubrirse
jurídicamente. [Ver video Noticias Uno]
El audio fue
restaurado por un equipo forense de la Fiscalía General de la Nación y obra en
el expediente, por lo que el coronel Benavides no puede negar que es él quien
interactúa con Meneses en el audio. Al ser preguntado por el fiscal Mejía
Abello negó cualquier relación. Juró por su hijo, recién muerto, y a quien usó
para intentar no declarar, porque según él no se encontraba en condiciones anímicas,
que no tuvo nada que ver con los asesinatos de Yarumal en 1994. Lo que usó para
tratar de defenderse de un montaje fue el presunto ofrecimiento de los hermanos
Comba, del Cartel del Norte del Valle, a través de Juan Carlos Meneses, de $500
millones de pesos para que involucrara a los Uribe Vélez. Poco creíble, máxime cuando
en 1997 el coronel fue detenido e investigado, quedando en libertad por falta
de pruebas. Veinte años después sigue encartado.
Hasta el momento
los testigos presentados por el abogado Jaime Granados Peña, apoderado de
Santiago Uribe Vélez, no han logrado desmontar las pruebas de la Fiscalía.
Mientras los excoroneles borraron de su memoria lo que sucedió en Yarumal las
pruebas y los nombres de los 533 muertos de Los Doce Apóstoles claman justicia.

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